El paso a paso de los pagos digitales

El paso a paso de los pagos digitales

Cada vez que pagamos con una tarjeta o nuestro celular, se inicia un proceso que involucra mucha tecnología y distintos actores para garantizar su seguridad y eficacia. Qué hay detrás de las transacciones que hacemos todos los días.

El crecimiento de los pagos digitales ya es a esta altura innegable. La pandemia aceleró tendencias que ya estaban en movimiento y, poco a poco, la batalla contra el efectivo empieza a mostrar resultados. Según el Banco Central, en 2020 se hicieron 222 operaciones electrónicas de pago (crédito, débito, transferencias) por cada 100 extracciones de efectivo, un 19% más que en 2019. Según Prisma (una de las principales adquirentes del país, es decir, las que afilien comercios para recibir pagos con tarjeta), en el primer trimestre del año, el monto de pagos con tarjeta de débito fue muy similar al monto de efectivo que se extrajo en cajeros: 48,3% vs. 48,5%. En el mismo periodo de 2020, la diferencia era mayor: 51,8% del volumen se extrajo en cajeros y 43,7% se utilizó directamente para pagar.

Cualquier otro índice observado muestra una tendencia similar. El crecimiento del ecommerce, la canalización de ayuda social a través de medios electrónicos (la tarjeta Alimentar tiene más de un millón y medio de titulares) y la necesidad de reducir el contacto en las compras presenciales, hicieron que en Argentina y América Latina, aumenten mucho los pagos digitales. La infraestructura que hace que esto sea posible es muy compleja e involucra a un grupo de empresas e instituciones encargadas de que esas transacciones sean eficaces y seguras. ¿Qué hay detrás de cada pago con tarjeta, física o digital? Te lo contamos acá:

1)    La activación de cualquier medio de pago requiere una identificación correcta y segura. Una de las innovaciones que marcaron la diferencia para la aparición de fintechs, billeteras virtuales y la modernización de los bancos es el onboarding digital. La identificación electrónica de personas para abrir una cuenta de manera remota fue una solución imprescindible durante la pandemia. Y ese proceso, que antes requería formularios en papel y la presencia en una sucursal hoy es reemplazado por software digital donde la prioridad número uno es la correcta autenticación. Allí juegan un papel clave las cámaras de los smartphones, que permiten registrar un DNI y corroborarlo con patrones biométricos.

2)    En un pago digital intervienen 6 actores principales: el tarjetahabiente, el comercio, la entidad emisora, el procesador, el adquirente y las redes de tarjetas. Una vez que el comercio fue afiliado por el adquirente, ya puede recibir pagos con tarjeta. Cuando pagamos con una tarjeta física o una billetera digital asociada a una tarjeta, el comercio envía los datos de la transacción al procesador, que a su vez -a través de la red de la tarjeta- pide autorización a la entidad emisora, generalmente un banco. En ese proceso deben cumplirse los requisitos de autenticación, autorización, confidencialidad, integridad y disponibilidad, establecidos por la autoridad regulatoria. Todo ello ocurre en cuestión de milisegundos, aunque la liquidación final requiere más tiempo, con procesos a cargo del emisor de la tarjeta.

3)    Durante los últimos años se ha desarrollado y consolidado un gran abanico de soluciones de pago. Al tradicional “swipe” de la banda de la tarjeta se agregaron el chip NFC, que también es la base para los pagos contactless, los códigos QR y los links de pago. Del otro lado del mostrador, también se produjeron muchos cambios. Al tradicional POS (Point of Sale) se sumaron los mPOS (dispositivos conectados a teléfonos móviles), y últimamente también la tecnología Tap To Phone: el software que convierte a un smartphone en una terminal de pagos.

Geopagos es la empresa referente en Latam en la creación de plataformas y redes digitales de pagos. “Nosotros desarrollamos la tecnología que garantiza que las transacciones sean seguras, rápidas y eficientes. Y nuestro propósito es agregar valor para ofrecerle cada vez más opciones a cada uno de los actores involucrados en un pago”, explica Raúl Oyarzun, cofundador y CTO de Geopagos.

4)    En los pagos con chip contact o contactless opera un estándar de intercambio de información llamado EMV (Europay MasterCard VISA). Gracias a esto es posible la conexión entre tarjetas y emisores y su seguridad es considerablemente mayor al pago tradicional con banda magnética. La tecnología genera números aleatorios y criptografía que evita que los datos de la tarjeta puedan ser reproducidos (la famosa “clonación” de las tarjetas).

En el caso de los pagos con QR, el estándar también es EMV, y en los pagos con tarjeta no presente (las transacciones online) opera el protocolo 3DSecure, y a eso se suman otras herramientas de ciberseguridad. El principal desafío para los actores encargados de estos procesos es un buen balance entre seguridad y experiencia de usuario: “cuanta más fricción haya en ese proceso, habrá más abandono de parte de los clientes”, dice Raúl Oyarzun de Geopagos.

“Por eso hay que hacer un muy buen uso de estas herramientas para asegurar la transacción. Si piden muchos datos, será una mala experiencia y se caen las ventas. Si piden muy pocos, puede que no sean suficientes para garantizar la autenticidad. Hay que balancear, lograr buena experiencia y alta seguridad. El objetivo final es que las personas usen cada vez más estos métodos, que son mucho más transparentes, seguros y eficientes que el efectivo”.