El peligroso canto de las sirenas digitales

El peligroso canto de las sirenas digitales

Fascinados por el brillo que nos devuelven las luces led de los dispositivos, por lo que ya hacen y la promesa de lo que harán por nosotros, nos dejamos arrastrar por la corriente cibernética. A todos nos pasa.

Es un hecho: lo hemos naturalizado, inclusive esperamos con ansias el nuevo modelo de aparato electrónico, como si esta circunstancia fuera a transformar nuestras vidas. Seamos sinceros: de algún modo lo está haciendo, ¿pero es en un sentido positivo? ¿Nos comunicamos más que antes con los demás? ¿Somos más felices? 

Casi ni nos dentemos a pensar estas cuestiones.  Esta marea digital en la que braceamos a diario podría compararse con el canto de las sirenas, aquel que Ulises y su tripulación debían evitar oír en su viaje Odiseo. Ya que una atracción semejante, podía costarles la vida.

Quizás resulte un poco exagerada la comparación, pero nos pasa algo parecido. Pensemos, ¿cuánto tiempo de nuestras vidas estamos dedicando a WhatsApp, a Facebook, a las redes sociales? Ni siquiera lo percibimos, simplemente están allí y nos zambullimos en ellos. Es el canto de las sirenas, ahora digitales.

¿Y qué nos produce todo esto? En su versión positiva nos ahorra tiempo. Y paradójicamente en su costado negativo, nos lo quita. Tiempo de vida, tiempo para contemplar un árbol, para leer un libro, para estar con nuestros hijos, para vivir sin dispositivos delante de nuestros ojos.

Pero, la atracción es demasiado grande ¿cómo luchar contra las sirenas digitales? ¿Parches en los ojos?  Cada persona pensará su respuesta, será capaz de poner límites y encontrará un equilibrio para no perder una las cosas más valiosas e irrecuperables que tenemos en la vida: el tiempo