Trabajo y salud mental: tenemos que aprender a decir no

Trabajo y salud mental: tenemos que aprender a decir no

La decisión de Simone Biles, la atleta norteamericana multipremiada, de abandonar su equipo en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, ha sido un llamado de atención para el mundo. En la cima de su carrera y en la competencia más importante a nivel mundial, ella dijo: “no puedo hacerlo, priorizo mi salud mental”

¿Sorprende? Sí, por supuesto, ya que este es un tema del que no se habla. Tanto en el deporte, como en la vida empresarial, querer superar de manera constante los propios límites puede dañarnos física y psicológicamente.

Claro que decir: no , siendo un deportista de elite o un alto ejecutivo no es fácil. Vivimos en una cultura exitista, impregnada en exceso de positivismo que puede leerse en redes sociales, libros con frases vacías que intentan empoderar a las personas. Tanto positivismo podría ser letal, porque tapa nuestras emociones. El empoderamiento es una construcción y tiene límites como todo y no se consigue con frases, sino con hechos.

Entonces cuál es el límite o cuáles son los límites, para saber hasta dónde y qué podemos hacer. En el caso de la atleta, los “twisties”, fueron una alerta. La palabra proviene del inglés "twist" que significa "girar", las gimnastas que describen los twisties como un bloqueo mental. Olvidan lo que tiene que hacer estando en el aire, una vez más poniendo en peligro su salud física, y es la salud mental la que está alertando que algo no está bien ¿Excesiva presión?

Lo podemos equiparar al “burn out” de las personas que realizan otros trabajos, ¿por qué llegar a tal extremo? Por exigencia desmedida, por falta de autoconocimiento, y no poder decir: no. Porque decir que no es tomado como signo de debilidad, de posible confrontación, de que nos vamos a perder algo, cuando muchas veces es lo contrario. Se tiene que tener mucha fortaleza para decir: esto ahora no puedo hacerlo, no me siento capacitado, necesito más tiempo.

Y por parte de los líderes de espacios laborales, la capacidad de acompañar y cuidar de las personas, no forzarlas hasta el límite, hasta el quiebre ¿Qué clase de cultura estamos construyendo? ¿La de la superación o la de la destrucción?

Para construir, hace falta escuchar, acompañar y respetar al otro. Lamentamos el no de Simone y a la vez le agradecemos su legado deportivo y la pregunta que nos dejó a quienes la escuchamos sobre la importancia de decir no.