Raúl Farré y la construcción de CYT

Raúl Farré y la construcción de CYT

“Creo que cuando tenemos un horizonte claro y compromiso con los clientes lo que soñamos se cumple”

En los tiempos que corren cumplir 25 años de trabajo en una empresa no es algo frecuente, sin embargo, Raúl Farré, actual gerente comercial de CYT Comunicaciones, lo logró. El pasado mes de julio cumplió los 25 no sólo de trabajo en la compañía sino también como constructor de la misma.

En un almuerzo exclusivo con CallCenterNews, recordó y compartió los detalles de los primeros ladrillos en la construcción de CYT, desde la revolución del DAL hasta concretar al sueño de exportar tecnología a otros países. Una historia de visión, claridad y sobre todo de una fuerte ética de trabajo.

¿Cómo y cuándo llegaste a CYT?

Raúl Farré: En la facultad de ingeniería conocí a Jorge Grabina (uno de los dueños) para ser más exacto nos conocimos en el laboratorio de física, yo de marinero [risas] porque en esa época me tocó hacer el servicio militar. Tiempo después, trabajamos juntos en el banco Alas y ahí nos hicimos amigos. Después, Jorge se recibió de ingeniero e ingresó a una multinacional. Pero como todos los estudiantes tenía el sueño de armar su propia empresa.

¿Y qué pasó después?

Raúl Farré: Se sumó Ariel y otro socio (también del banco Alas) y junto con Jorge fundaron CYT, un emprendimiento de tecnología que todavía no se sabía qué dirección iba a tomar. En los comienzos prestaban servicios de comunicación a empresas, en gran medida a multinacionales. En el año 90 Jorge me propuso trabajar con ellos, yo todavía seguía en el banco Alas trabajando los fines de semana. Al poco tiempo el banco se disolvió y de inmediato comencé a trabajar en el proyecto de CYT.

¿Qué recuerdas de ese comienzo?

Raúl Farré: Empezamos prácticamente de cero, con muchas ideas, un montón de ganas en una oficina prestada. Al poco tiempo surgió la idea de DAL desarrollado por CYT [el famoso derivador de llamadas que fue el primero desarrollado en el país]. En ese momento redoblando la apuesta Ariel [Hepner] también se incorporó a trabajar full time conmigo, la idea era apostar con todo al DAL.

¿Y cómo siguió?

Raúl Farré: Al poco tiempo empezamos a trabajar un prototipo del discador en algunas empresas. Instalamos los primeros equipos (llenos de cables) y lo que siguió después fue una cosa explosiva. Porque cuando instalamos el primer preatendedor en Aluar, como daba servicios a grandes empresas se produjo el efecto “yo también lo quiero”. Para esa época era algo disruptivo, llamar a una empresa y escuchar: “si conoce el número de interno márquelo”. Imagínate que en ese momento atendían las telefonistas y ¡había que rogar que atendieran! Con el sistema DALse ahorraba ese paso, los clientes marcaban el interno con el teléfono a disco y nuestro equipo decodificaba los pulsos.

Imagino que eso generó que la empresa comenzara a crecer…

Raúl Farré: Y sí, fue la consecuencia del boom del DAL. Jorge [Grabina] también se incorporó a CYT full time. Fuimos creciendo muy rápidamente, porque las empresas que llamaban y eran atendidas por el DAL, lo querían. Era “una máquina que atendía sola”, así se fue armando una reacción en cadena. Ya por noviembre, estábamos a full, así que comenzamos a contratar personal. Nuestro gurú de desarrollo fue uno de los primeros que empezó a trabajar y hasta el día de hoy está con nosotros.

¿Cómo llegaron al nicho de los contact centers?

Raúl Farré: Los clientes naturalmente te van proponiendo cosas. En el año 95 instalamos un discador para un importante banco. Para esa misma época desarrollamos el primer grabador analógico y en los digitales grabábamos con un conversor. Muchas empresas que tenían los grabadores a cinta en VHS migraron a nuestro sistema que era digital era algo muy innovador para la época. Así que fuimos sumando todo y llegamos al call center y más tarde al contact center.

¿Cuál es tu balance de estos primeros 25 años?

Raúl Farré: El balance que hago de estos años es muy positivo. Todavía recuerdo una filmación que hicimos cuando cumplimos los 10 años de CYT. Ariel me filmó preparando unos equipos y yo decía “son para una exportación que estamos haciendo a Chile”, en broma.

Después, todo eso se hizo realidad, por eso creo que cuando uno desea algo y tiene convicción finalmente se cumple. Por más loco que parezca el emprendimiento, me sumé en el año 91 y estábamos en una oficina prestada, pero soñábamos con exportar a Chile. Y en el 2003 se nos dio. Por eso creo que las cosas que soñamos se van haciendo realidad en la medida que tenemos un horizonte claro y compromiso con los clientes.